SER O DEBER SER: TEORIA O PRÁCTICA. ENTRE EL DERECHO Y LA JUSTICIA

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«Una cosa no es justa por el hecho de ser ley. Debe ser ley porque es justa».
Montesquieu

Si conceptualizar la palabra “Derecho” ha sido uno de los problemas que ha ocupado la mente de los pensadores durante siglos, la conceptualización de “Justicia” ha ocupado además de la mente, el corazón y el alma.

Han existido tantas teorías sobre la justicia, como teóricos han escrito sobre ella. Lo que sí han estado contestes la mayoría de ellos es en afirmar que la Justicia y el Derecho tienen cierto grado de afinidad en la búsqueda del bien común, aunque para ello tomen camino distinto.

Para muchos la Justicia es el equilibrio que debe existir entre la Moral y la Ley. Para Rudolf Von Ihering el Derecho “debe ir siempre en contra de la injusticia, si no fuera así el derecho se negaría a sí mismo (La Lucha por el Derecho)”, por tanto para este autor el Derecho es la forma de llegar a la justicia.

A diferencia de la Ley que admite gradualidades en el Deber Ser de la justicia no se admiten términos medios: algo es justo o injusto.

En cuanto al derecho podemos entender también su aplicación gradual dependiendo del contexto, la sociedad y el tiempo en el cual estemos ubicados.

Dado que los cambios experimentados por el derecho a través de la historia lo han llevado a navegar por los océanos turbulentos de la divinidad, posando a veces en las mansas aguas del Estado de Derecho. Lo que hoy conocemos como derecho, ayer no era más que una aspiración de algunos soñadores.

El Derecho está formado por normas jurídicas creadas por el Estado, principios generales, doctrinas, actos jurídicos y hechos jurídicos (Nieto, 2007). Siendo por tanto una creación humana tiene sus debilidades, pero en el Deber Ser del Derecho deberíamos lograr (aplicar sanciones ejemplares a los que han esquilmado los bolsillos de los ciudadanos, lograr una mejor distribución de las riquezas nacionales, permitir que cada ciudadano logre obtener los medios que le permitan vivir de forma digna, en fin una sociedad más equilibrada).

El Ser, sin embargo, nos enfrenta con la realidad, por ello cada día hay más recursos en el Estado, pero peor distribuido, existen magnates en el ámbito político, militar, empresarial, artístico, etc.; pero convivimos en una sociedad donde millones de personas no saben si podrán alimentarse al momento de levantarse, otros en base a migajas que les ofrecen a través de “ayudas sociales” malgastan su tiempo tratando de sacar el máximo provecho a lo poco que le “regalan”. No es que el Deber Ser del Derecho multiplicaría milagrosamente los panes, pero si podría distribuirlo mejor.

Para explicar el Deber Ser de la Justicia podemos ilustrarnos con los dos principios de la justicia desarrollado por John Rawls según los cuales: Primero “cada persona ha de tener un derecho igual al esquema más extenso de libertades básicas que sea compatible con un esquema semejante de libertades para los demás-libertad con el solo limite de los derechos del otro-”. Segundo “las desigualdades sociales y económicas habrán de ser conformadas de modo tal que a la vez se espere razonablemente que sean ventajosas para todos y se vinculen a empleos y cargos asequibles para todos-igualdad de oportunidades-”. Ambos principios se aplican a la estructura básica de la sociedad y rigen a la asignación de derechos y deberes regulando la distribución de las ventajas económicas y sociales.

Partiendo de los principios de Rawls el Deber Ser de la Justicia se relaciona con unos valores que van más allá de lo jurídico, dado que la justicia como fin último de la sociedad deberá asegurar el desarrollo de cada individuo en un esquema de libertad igual para cada miembro, cuidando de que ningún ser humano violente el derecho a la libertad del otro.

Igualmente deberá asegurar que no existan desigualdades sociales o económicas que impliquen menoscabo de los derechos de cada uno de los miembros de la sociedad. En fin el Deber Ser Justicia está inspirado en unos valores superiores de libertad y desarrollo tanto individual como colectivo.

Finalmente si nos enfrentamos al Ser de la Justicia es innecesario explicar que las desigualdades sociales en los aspectos económicas, acceso a educación, salud, empleo, oportunidades, así como en cuando a la libertad de asociación, libertad física, libertad de decidir quién y cómo nos va a dirigir, libertad de opinar y muchas otras libertad y oportunidades están cercenadas a los individuos por unas instituciones estatales que lejos de procurar una justa distribución del poder y de las riquezas, solo practican la absorción de los recursos para ser dilapidados por grupos que procuran su propio provecho en desmedro de las mayorías.

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