EL TIRO EN LA SIEN: ACTO DE HONOR.

El honor es una cualidad moral que debe llevar al hombre actuar con respeto al prójimo y así mismo. Implica encaminar su vida de forma correcta asumiendo la responsabilidad de sus actos frente a los demás y la sociedad, así sus comportamientos serán considerados honorables.

También la afectación al honor conllevaría un daño a la dignidad del ser humano, pues el honor siempre contiene cierto grado de subjetividad al momento de ser valorado, desde el punto de vista jurídico es el derecho a la propia imagen. Por tanto, la cicuta tomada por Sócrates, el disparo de Adolf Hitler, Salvado Allende, Antonio Guzmán y Alan García, son hechos que pueden ser abordado como acto de HONOR.

Parecería que en algunos seres humanos el sentido del honor va más allá del valor que tiene la vida para ellos. Pues, el hecho de quitarse la vida al sentirse sometido a ciertas desconsideraciones, para algunos es un acto de honor. Aunque nadie sabrá las razones por las que ciertos personajes decidieron resolver el dilema entre su vida y los acontecimientos a los podrían ser sometidos, lo cierto es que prefirieron salir del mundo terrenal antes que claudicar algunos principios unos, verse sometidos a desconsideraciones por comportamientos supuestamente deshonestos otros.

Así, mientras algunos han preferido sufrir en las cárceles-Mandela, Jorge Blanco, Lula Da Silva, etc.- otros han optado por quitarse la vida, en la mayoría de los casos se especula que el honor ha jugado un rol determinante al momento tomar la decisión final. Sócrates pudo haber evitado tomar la cicuta-veneno que fue condenado a tomar-pero prefirió que se ejecutara la condena antes que claudicar en sus valores y principios, pues precedida por el cuestionamiento que le hicieran las autoridades a la forma en que enseñaba a la juventud y supuestamente desconocer los dioses ancestrales, entendió que tomar el veneno reafirmaba su determinación de creer en la moral-honor-que predicaba.

Adolf Hitler al sentir que perdería la guerra, traicionado según él por sus generales, decidió ponerle fin a su vida con un disparo e inclusive según algunas biografías de su vida también había tomado cianuro. Los acontecimientos que les esperaban eran desalentadores, basta con estudiar la forma en que terminaron sus más cercanos colaboradores, de ahí que habría que sospechar que su fin no sería diferente, por lo que el hecho de provocarse la muerte con un “tiro en la sien” pudo haber sido impulsado por el honor.

Salvado Allende, presidente socialista chileno, había sido acordonado por los militares que el 11 de septiembre del año 1973, decidió hacerse un disparo desde el mentón hacia arriba. Esta versión ha sido varías veces negada, sobretodo en el entendido de que el asesinato por la fuerzas militares que orquestaron el golpe de estado era más favorable para la figura del médico y político socialista. Sin embargo, la versión del disparo con un fusil desde el mentón fue corroborada con la exhumación del cadáver en el año 2011. Allende ha sido considerado un icono del socialismo, el haber decido morir antes que claudicar puede considerarse un acto de honor.

La sociedad dominicana amaneció estupefacta la mañana del 4 de julio del año 1982, el presidente de la República Dominicana Antonio Guzmán Fernández se había hecho un disparo en la sien en el palacio presidencial, la especulación decía que el presidente era un hombre de “Honor” y la presidencia del país pasaría a un adversario político dentro de su propio partido. Al parecer temió que fuera vejado por el nuevo gobierno y decidió terminar con su vida por “honor”.

El más reciente acontecimiento surge en la República de Perú, el ex presidente Alan García le fue ordenada una prisión preliminar que iba a ser ejecutada por las autoridades, según la versión pidió que dejaran llamar a su abogado y luego se escuchó una detonación, al entrar fue encontrado con un disparo en la sien que le segó la vida.

Una carta dejada por el ex mandatario es reveladora, dice entre otras cosas: “le dejo a mis hijos la dignidad de mis decisiones; a mis compañeros, una señal de orgullo. Y mi cadáver como una muestra de mi desprecio hacia mis adversarios porque ya cumplí la misión que me impuse (subrayado nuestro)”.

Estos acontecimientos pueden tener muchas especulaciones, sin embargo, no se puede obviar que están rodeados de aspectos que involucran moral, vergüenza, principios y honor. Cada uno de los que terminaron su vida con sus propias manos, tenían cierta preeminencia social, política o ambas a la vez, todos al momento de decidir entre la vida y la muerte perdían o perdieron una cuota importante de esa preeminencia y todos entendieron que era mejor morir con “HONOR” que enfrentar la decadencia de su poder político o social.

Habría que concluir que las pasiones humanas que llevan a la cúspide en la vida social y política, son las mismas que te llevan a resolver el dilema con un disparo en la sien. Por si acoso tengo honor, he optado por no tener arma.

 

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