YO QUIERO MI CONGRESO ¿PARA QUE?

En las democracias el Estado está dividido en tres poderes clásicos, según Montesquieu “(…) cada Estado hay tres clases de poderes: el legislativo y el ejecutivo de las cosas pertenecientes al derecho de gentes, y «el judicial» de las que pertenecen al civil. Por el primero, el príncipe o el magistrado hacen las leyes para cierto tiempo o para siempre, y corrige o deroga las que están hechas. Por el segundo, hace la paz o la guerra, envía o recibe embajadores, establece la seguridad y previene las invasiones; y por el tercero, castiga los crímenes o decide las contiendas de los particulares. Este último se llamará poder judicial; y el otro, simplemente, poder ejecutivo del Estado (…). (Mazo, 1906). Cuando los poderes legislativo y ejecutivo se hallan reunidos en una misma persona o corporación, entonces no hay libertad, porque es de temer que el monarca o el senado hagan leyes tiránicas para ejecutarlas del mismo modo (Mazo, 1906)”.

Con la división planteada en “El Espíritu de las Leyes” se pretende lograr un equilibrio-pesos y contrapesos-que evite dejar en manos de una sola persona todos los poderes del Estado, dado que cuando ello sucede la democracia llega a convertirse en tiranía, es decir, las bondades de la división de poderes se reduce a evitar el uso abusivo de los poderes básicos de las democracias. Las reflexiones de montesquieu hoy son parte esencial del conocimiento adquirido a través de la experiencia, por ello, la preocupación de las democracias porque cada vez más existan “grupos de presión” con cierto grado de poder que eviten el totalitarismo.

Sabiendo esto ¿Por qué un gobierno democrático quiere su congreso? Habría que suponerle una intención no acorde con los fines de las democracias, dado que la esencia misma del sistema democrático es la pluralidad de criterios y poderes diseminados en distintas instituciones del Estado. Sin embargo, las democracias dominicanas han tenido la extraña debilidad de que sus gobernantes se preocupan demasiado por controlar los demás poderes: el extinto Joaquín Balaguer prefería no gobernar si no tenía control del senado-nombraba los jueces-dado que así además del ejecutivo, controlaba legislativo y judicial. El presidente actual en el año 2015 aspiro a su segundo mandato, pero lo hizo exigiendo su congreso “el pueblo” lo complació, con ello tuvo el control del Consejo Nacional de la Magistratura, lo que al final le valió para controlar los tres poderes del Estado.

Por lo anterior concluye Montesquieu diciendo que “En el Estado en que un hombre solo, o una sola corporación de próceres, o de nobles, o del pueblo administrasen los tres poderes, y tuviese la facultad de hacer las leyes, de ejecutar las resoluciones públicas y de juzgar los crímenes y contiendas de los particulares, todo se perdería enteramente (Mazo, 1906)”.

¿Para eso querían su congreso? Lo cierto es que sin división de poderes no hay democracia.

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