NACIMIENTO DE “MONSORIMAR” EN LA CIENAGA DE BARAHONA


A propósito de navidad-nacimiento, buenas nuevas-coincide con mi primera visita al municipio de la Ciénaga de Barahona hace ya nueve años, acompañaba a varios miembros de la familia Cuevas Ferreras y Medina oriundo de ese maravilloso poblado.

Recuerdo haber quedado maravillado por el calor, simplicidad y acogidas de sus gentes; esa primera noche llegamos a la esquina de “Las Palmas de Mello”, lugar donde había algarabía de fiestas navideñas. Al día siguiente al escuchar las olas reventar en los acantilados me emocione y con apenas 50 pasos ya estaba en la playa, vire hacia el oriente, quede pasmado al ver como una gigante meseta parecía que se precipitaba hacia el mar.

Es un lugar que en mí casi cuarenta años de vida no había visto; dado que en él se conjuga mar, ríos, montañas y un exuberante sol que te acaricia desde el Alba hasta el Crepúsculo, de forma tal que pocas localidades pueden ofrecer éste coctel. He seguido visitando el lugar; desde ese mismo día nos dimos cuenta en conversaciones grupales que no había mucho desarrollo comercial en el lugar, además era difícil el alojamiento, dado que para quedarse algunos días había que importunar la tranquilidad y privacidad de la familia Cuevas Ferreras y Medina. Surgió entonces en la misma esquina de “Las Palmas de Mello” la inquietud de las hijas de “Doña Blanca”-Matriarca de la Familia García Cuevas-que sería motivo de alegría para ella tener un lugar donde la Doña pudiera quedarse cuando visitaba su tierra natal, además de que podía servir de estadía para los múltiples visitantes que cada año visitaban el lugar con la familia, pues siempre los acompañaban muchos interesados en conocer el lugar en Diciembre y Semana Santa, así podían tener un lugar donde alojarse.

Seguí visitando casi todos los años aquel hermoso lugar, acompañando las hijas de “Doña Blanca” quienes tenían la idea de encontrar una pequeña porción de terreno para coronar su deseo de sorprender a su progenitora con un albergue en su tierra.

En las visitas a esa familia buscábamos información que condujera a una casita modesta en venta o la porción de terreno, hasta que luego de muchos viajes en Diciembre del año 2018 se decidió que además de la casita, podían incursionar en una especie de alojamiento que sirva de ingreso para la familia y además crear fuentes de empleo que ayudaría a mitigar la falta de oportunidad a personas que no han salido de la demarcación.

Así es como a partir de diciembre de año 2018 inicia el proyecto para la construcción de “Villas Monsorimar”, nombre que surge de la combinación de Montañas, Sol, Rio y Mar, dado que allí se conjugan de manera espectacular esas cuatros maravillas de la naturaleza. Monsorimar es un lugar de descanso y esparcimiento en la “Ciénaga de Barahona”. El proceso de construcción no estuvo exento de obstáculos, dado que como todo en República Dominicana la falta de institucionalidad hace que para emprender cualquier proyecto sea necesario vestirse de la perseverancia y paciencia necesaria para sortear las dificultades que surgen, tal como las olas del mar eluden los obstáculos para arribar hasta las playas a bañar las arenas con su suave toque.

La provincia de Barahona es rica en recursos naturales como minas (único lugar del país y quizás del mundo que produce Larimar), costas playeras (Quemaito, Ciénaga, Los Patos, Paraíso, etc.), Ríos (Los Patos, San Rafael, Mata de Maíz, Bahoruco, Etc.) y Montañas (Sierra de Bahoruco, Los toros, La reserva natural “Cachote”), ademas de una de las reservas de agua dulce más importante del país, la Laguna de Cabral. Cada una de estas maravillas se puede acceder desde la Ciénaga, por lo que es una experiencia inolvidable poder visitar esta localidad.

La Ciénaga necesita para el desarrollo de ideas tendente a beneficiar a las comunidades del lugar, que las autoridades sirvan de intermediaria facilitando la inversión que a su vez deberá convertirse en desarrollo, procurando un equilibrio entre la preservación del medio ambiente, sus recursos naturales y el desarrollo económico.

El potencial de la Comunidad de la Ciénaga distante a solo 18 Kilómetros del casco urbano de la Provincia de Enriquillo, María Montes y Casandra Damirón, es irrefutable, pues la combinación de turismo de montañas, playas, ríos y senderos ecológicos hace del lugar un atractivo único en su género. Conocer y disfrutar de estas bellezas permiten a cada visitante acariciar la idea de que República Dominicana lo tiene todo.

Solo necesitamos empoderamientos de las comunidades para emprender su propio desarrollo, aun a pesar de la desidia de las autoridades políticas, son los pueblos lo que forjan su propio destino. El trabajo tesonero, voluntad y perseverancia que he visto en las descendientes de “Doña Blanca” me hacen repetir que la pobreza es un estado mental que solo abate a los pesimistas, los recursos naturales que tiene La Ciénaga son una riqueza que no se ha logrado dimensionar.

“MONSORIMAR: ES MONTAÑA, SOL, RIO Y MAR”. La mejor vista al mar en la Ciénaga, Barahona.

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