LO BUENO, LO MALO Y LO FEO DEL DERECHO


Lo bueno es desde el punto de vista moral, virtuoso. Lo malo todo lo contrario y lo feo seria lo desagradable para contemplar.

El Derecho puede tener las tres connotaciones anteriores dependiendo del punto de vista que sea tratado.

Como toda obra humana es imperfecta y por ende capaz de mejorar conforme pasa el tiempo, dado que sus postulados están dirigidos a regular la vida, actividades y conducta del hombre adaptado socialmente, puede en consecuencia hacer cosas maravillosas para los seres humanos, así como otras de las cuales se puede cuestionar su bondad.

Aunque para un análisis más exhaustivo, deberíamos analizar las distintas escuelas que han tratado de explicar la finalidad del derecho, por razones de espacio debemos abordar aspectos genéricos que podrían no coincidir con algunas de las escuelas teóricas que lo han estudiados, aunque sí de todas podemos valorar aspectos buenos, malos y feos del Derecho.

LO BUENO
Dentro de las aspiraciones filosóficas del derecho se encentran la “Justicia” que tendría entre sus elementos la seguridad jurídica, igualdad, dignidad, entre otros derechos que garantizan la convivencia social armónica de los seres humanos. En su Debe Ser, el Derecho aspira a lo justo, útil y beneficioso para la sociedad. Por tanto, al ser analizados los conceptos antes mencionados podemos encontrar que los mismos procuran armonizar desde la filosofía o la moral social la forma en que los seres humanos nos relacionamos. De manera que en su aplicación sea lo más ajustado posible el concepto de bondad para todos, dejando al libre albedrío de las personas aquellos actos que no afecten a los terceros.

En ese sentido el fin de la justicia debe ser visto como igualdad o equidad que garanticen una convivencia más o menos armónica entre todos los humanos, ello debe permitir que cada persona tenga dentro del Derecho unas prerrogativas que le permitan vivir en libertad individual, con el solo límites que las prerrogativas de los demás.

El Derecho en sí mismo es bueno.

LO MALO
El derecho para lograr los objetivos que son considerados buenos se auxilia de algo malo. La coercitividad-fuerza-que utiliza para aplicar las normas que considera justa, que muchas veces lesionan “derechos” de las personas a las cuales se les exige el cumplimiento de esas normas.

La coercitividad con mucha frecuencia es impuesta de manera arbitraria, irracional y antojadiza por quienes tienen la facultad de hacer cumplir las normas de las que se auxilia el Derecho.

Lo anterior se mantiene en el tiempo por la falta de conocimiento por parte de los destinatarios de las normas, las bondades quedan eclipsadas en la aplicación. La falta de conocimiento impide que sean exigidas de manera efectiva y correcta a las instituciones, órganos y autoridades encargadas de velar por el fiel cumplimiento de los postulados del derecho. Ese desconocimiento a su vez permite que los enemigos del derecho se sirvan del mismo para acometer actos contrarios a la finalidad que persiguen las normas, que los que tienen las potestades legales para presentar, promulgar y hacer cumplir las normas sobre las que se sustenta el derecho, utilicen esas facultades para hacer normas contrarias a la sociedad, es decir, que crean instrumentos legales para su propio provecho.

De ahí que los ciudadanos en su desconocimiento entienden que no pueden hacer nada para impedirlo. Al fin el derecho está secuestrado por grupos que no le importa la suerte de la sociedad, más bien están empeñado en proteger sus propios caudales sin importar que con ello se llevan de paso lo bueno que tiene el derecho. Quienes están para legislar y promulgar las leyes hacen ver el lado malo del Derecho.

LO FEO
Es que a partir de la falta de interés de los ciudadanos por conocer y proteger sus derechos, ha permitido que quienes deberían proteger a la mayoría de los ciudadanos interpretando y otorgando a los más débiles la tutela de sus derechos se han convertido en aliados de los enemigos del Derecho por dádivas, miedos o pusilánimes.

Esos que deben ser el poder contra-mayoritario actuando en favor de lo bueno que tiene el derecho, que no es más, que la aplicación de la justicia, han traicionado el principio de justicia. Teniendo la facultad legal de aplicar de forma imparcial e independiente las normas, han preferido tapar sus caras con la máscara de la maledicencia, en vez de tomar la venda y la balanza de Temis.

Lo más espantoso es ver unos aplicadores del Derecho con miedo, en ellos se observa la cara fea del Derecho.

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