MAS MASCULINIDAD: MENOS VIOLENCIA


Hombre mata otro por el amor de una mujer, hombre mata a su mujer por celos, hombre mata a su mujer e hijos de ésta, hombre ataca de manera violenta a su ex concubina, suegra y cuñada, hombre ataca de manera violenta al compañero de su ex-pareja, hombre infiere golpiza a su compañera en una cabaña, hombre que mato a su pareja dice lo hizo porque la amaba. Cada frase anterior se trata de titulares sensacionalista violentos. Según dice Vicente Garrido en el libro con el sugestivo título “Amores que Matan “Todos sabemos, y la ciencia lo ha demostrado, que hay personas que no son lo que parecen. Por desgracia, a menudo, nos damos cuenta tarde. Cuando se trata de la pareja, las consecuencias pueden ser fatales, la realidad al analizar en detalle la violencia física y emocional contra la mujer, así como el acoso, una experiencia de terror psicológico que en muchas ocasiones puede quedar impune”. Lo lamentable de ello es que en la casi generalidad de los casos los hombres entienden que cuando actúan de esa forma están reafirmando su masculinidad.

Los conocimientos que tengo sobre Sicología, Sociología y otras ciencias que estudian los comportamientos humanos son mínimos, pero sobre masculinidad he acumulado una vasta experiencia, pues siempre me he considerado un hombre. Según el sociólogo estadounidense especialista en el estudio de género Michael Kimmel “la masculinidad es un conjunto de significados siempre cambiantes, que construimos a través de nuestras relaciones con nosotros mismos, con los otros, y con nuestro mundo. La virilidad no es estática ni atemporal; es histórica; no es la manifestación de una esencia interior; es construida socialmente; no nos sube a la conciencia desde nuestros componentes biológicos; es creada en la cultura”. La definición anterior deja claro que nuestros comportamientos como seres humanos es construidos socialmente, tal como dijo Nelson Mandela “nadie nace odiando a otro, y si podemos aprender a odiar, también podemos aprender amar”.

Quiere decir que si social y culturalmente la masculinidad es un proceso aprehendido a través del tiempo, que ha impregnado al hombre un carácter relacionado con poder y violencia, también podemos cambiar esos patrones hacia otro escenario-la no violencia-. Ser hombre masculino a medida que la sociedad ha ido avanzando, no debe ser visto como el macho que ejerce el poder en la selva dominada por el más violento, todo lo contrario es necesario que a pesar de habérsele inculcado ciertos criterios culturales sobre lo que es el poder, necesita apreciar que su fortaleza no está en la violencia, si no en la capacidad de ser masculino reflejado a través de la convivencia pacífica con los otros seres humanos que le ha tocado convivir. Entonces el problema de la masculinidad se resuelve a través de un cambio social y cultural que en nada le atañe a las normas jurídicas imperantes.

Culturalmente muchos hombres han sido educados en el seno familiar con patrones culturales con los criterios de masculinidad prevaleciente en la sociedad, acumulando una masculinidad desde el punto de vista de la violencia, donde mientras más violento, mas masculino. Ello marco varias generaciones de hombres, ha tocado a la generación actual y las futuras enfocar esa masculinidad desde otra perspectivas, pues no se pierde la masculinidad cuando se realizan actividades hogareñas que estaban enfocadas culturalmente a la mujer, al contrario, ello reafirma la masculinidad. De ahí que si forjamos jóvenes en valores relacionados con la no violencia, estaremos impulsando cambios culturales que reafirmaran una masculinidad sin violencia.

Es así que el problema no reside en que cambiemos las normas legales, más bien son las normas sociales que impone la cultura las que deben ser revisadas, las normas jurídicas son necesarias, las normas sociales y culturales son vitales. Por ello a pesar de el endurecimiento de las normas jurídicas, los actos de violencia cometidos por los hombres aumentan cada día, o al menos son evidenciados cada día más en esta sociedad de la tecnología y la información. Implica que con las normas jurídicas no hemos logrados desarraigar la cultura violenta como una expresión de la masculinidad. Detrás de cada acto de violencia ejecutado por hombre en contra de las mujeres, niños e incluso otros hombres, existe un enfoque erróneo del concepto masculinidad.

Las campañas dedicadas a la lucha en contra de la violencia intrafamiliar, sexual y de género, no han evitado que los tribunales penales estén abarrotados de casos de violencia, las cárceles con un 72 por cientos de presos preventivos, tienen muchos acusados de actos de violencias en contra de sus parejas, sin embargo, a medida que pasa el tiempo van aumentando los casos de violencia, casos cada día más grave, lamentables y desalentadores.

De lo que se trata entonces es de cambiar el enfoque, ser hombre con masculinidad definida, no puede significar ser violento, debemos cambiar la cultura a los nuevos paradigmas sobre una verdadera masculinidad sin violencia. Las leyes draconianas para evitar la violencia no han resultado, pero si aportados más educación en valores, paz y amor, lograremos hombre verdaderamente masculino, que no necesitaran demostrar que son hombres ejerciendo violencia. El tema de la violencia intrafamiliar y de género no es delincuencial, es un problema de violencia, por tanto el abordaje debe ser distinto a la delincuencia común, no podemos atacar la violencia con más violencia, más bien se trata de educar para la paz y erradicar una cultura violenta impregnada en una errónea masculinidad.

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