LAS MASAS NO SE DESTRUYEN, SE TRANSFORMAN.

En química la Ley de Lavoisier o ley de la conservación de la masa o la materia dice que “La masa no se crea ni se destruye, sólo se transforma”.

Según ésta ley cuando algo aparenta que ha desaparecido, solo ha sufrido un proceso de transformación.
Sin embargo, el concepto masa, cambia radicalmente cuando de ciencias sociales o políticas se trata, dado que en estas ciencias se refiere al comportamiento colectivo que tienen los individuos, el cual difiere de forma drástica al comportamiento individual.

Aunque ambos conceptos de masa pueden tener el mismo tipo de transformación sin que desaparezca la esencia misma de la materia. El ente colectivo-las masas-que muchos consideran un cuerpo con corazón y alma, tiene sus propias formas de expresarse. Los sentimientos colectivos son diametralmente opuestos a los sentimientos individuales, por tal razón la sicología de las masas es determinante para predecir acontecimientos sociales relevantes.

Las masas sociales en la República Dominicana parecían que se estaban destruyendo, pero tal como sucede en Química, solo se están transformando.
El sentimiento colectivo de pertenencia a un grupo homogéneo, había mermado en la sociedad dominicana desde el año 1965 cuando se produjo la revuelta del 24 de abril, que reclamaba la vuelta a la constitucionalidad truncada el 25 de septiembre de 1963. Ese sentimiento dormido, tuvo un pequeño despertar nuevamente el abril del año 1984, luego de los ajustes económicos que hiciera el gobierno de turno.

Ahora estamos a la puerta de un nuevo despertar de “las masas”, la cual está enfrentando a las autoridades dominicanas sobre temas que tienen gran incidencia en el devenir democrático de la sociedad.

Luego del movimiento por el 4% para la educación, el corazón y alma de “las masas” se ha ido transformando en algo cada vez más exigente con los gobiernos de turno. La enorme decepción sufrida por la colectividad con los últimos acontecimientos en las elecciones municipales, ha logrado exacerbar las masas a expresarse pacífica y democráticamente, exigiendo una explicación sobre lo acontecido para la elección de las autoridades municipales que habrían de asumir precisamente el 24 de abril del año 2020 hasta la misma fecha del año 2024.

Quizás lo importante para la colectividad no era quien ganara la contienda electoral, sino, el deseo libérrimo de poder expresar el derecho a elegir que tienen las masas en un Estado Democrático. Ese derecho fue limitado, no se sabe por quién o quienes, pero al final el resultado sería el mismo, sin importar sobre quienes recae la responsabilidad de haber obstaculizado la libre expresión de la voluntad de las masas.

Así, las masas se han transformados de simples espectadores, a participantes activos de la democracia, ellas no se habían destruido, están pasando por el proceso de transformación necesaria para ser protagonistas de su propio destino.

Una masa que solo era un cuerpo inerte estacionado en la zona de confort, se ha levantado cual si fuera un David contra Goliat y ha decidido enfrentar al gigante filisteo-Estado-en su propio terreno. Sin temor a su gran espada o tamaño, las masas han decidido tomar la iniciativa que necesitaban para lograr la transformación que entienden la sociedad necesita. Las energías colectivas se han esparcido por todo el territorio nacional y han convertido a la masa inerte, en un cuerpo robusto y fuerte con capacidad para cambiar el ritmo cardiaco de toda la sociedad.

Las manifestaciones en las calles, los cacerolazos en la casa, los memes en las redes sociales han despertado a una juventud emocionada con el rol que le ha tocado jugar en este momento histórico. Ellos son nativos digitales que tienen la información, conciencia y educación para lograr que haya instituciones fuertes que superen al individuo.

Escuchen esos jóvenes, no están destruidos, solo se han transformado en masas con corazón y alma.

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