SUSPENSION DEL JUEGO, DIGO DE LAS ELECCIONES (QUE NO SON UN JUEGO).

 

El béisbol y la política tienen muchas similitudes y diferencias. En nuestro país son actividades que despiertan muchas pasiones, tanto que a los seguidores de los equipos de pelotas se les llaman «fanáticos», concepto muy atinado por lo que sucede con el seguidor aguerrido de un equipo de béisbol. A los seguidores de los partidos políticos se les denominan simpatizantes, compañeros, compatriotas, militantes y hasta pendejos, pero todos confluyen en similitudes a los «fanáticos» del béisbol.

Los partidos políticos se les reconoce por los colores que los representan: morados y amarillos, azul y blancos, mamey, verde, rojo y varias combinaciones de colores que utilizan otros. Los equipos de béisbol, además de que utilizan colores distintivos parecidos y en ocasiones iguales a los partidos políticos, también se les identifica por la relación con ciertos animales de la fauna nacional e internacional. Más o menos el zoológico que presenta en la temporada de béisbol invernal: los leones agrediendo tigres, tigres apabullando águilas, potros acabando con elefantes, toros barriendo con todos.

El juego de béisbol al igual que las lides políticas se compite para ganar o perder, cuando en la pelota alguien resulta ganador, la fanaticada de ese equipo celebra el triunfo, mientras los perdedores sufren los embates de los ganadores, aguantando burlas, en ocasiones ofensas que llegan a provocar pleitos entre fanáticos de uno y otros equipos de pelotas. En el juego político debería debatirse ideas, sin embargo, las discusiones giran muy a menudo entre simpatizantes de uno y otros partidos sobre quién ha sido mejor líder, qué partido a estado más tiempo en el poder, quién ha sido más corrupto, quién ha construido mejores obras, hasta desembocar en discusiones que terminan muchas veces en agresiones físicas y hasta en la muerte de algunos simpatizantes-fanáticos por otros.

En el béisbol los dueños de los equipos y gerentes solo se preocupan por mantener el equipo en competencia, de manera que mientras más competente es el equipo, más fanáticos congrega y más rentable es la franquicia, la verdad que los dueños de equipos de béisbol le importa poco el fanático, solo es parte de sus objetivos para ganar dinero. En ese aspecto el partido político también tiene muchas similitudes con el béisbol, pues aunque su objetivo filosófico debe ser llegar al poder político, para desde ahí realizar las transformaciones sociales que tiene la organización política como fundamento de su existencia, en la realidad actúan como equipos de béisbol que solo les interesa ganar para mantener un gran grupo de simpatizantes que les permitan seguir en el poder, lo que representa grandes sumas de dinero que les son asignadas desde el erario público.
Cuando inicia la temporada de béisbol dominicana, regularmente los equipos se dan como ganadores, pero la fanaticada sabe muy bien que la competencia principal es entre los azules, amarillos y rojos. La similitud en ese sentido con los partidos es casi igual, a diferencia que la competencia política se centraba hasta el 6 de octubre-primaria simultáneas PLD-PRM-en esos dos grandes partidos. PRM-Azul viene de la división del blanco, pero con una fortaleza que compite muy cerca con el PLD-Amarillo, el cual tiene un ejercicio dilatado en el poder. Sin embargo, a partir del 6 de octubre entra a escenario LFP-Verde, el cual resultó de la fragmentación del amarillo. Hoy Amarillo, Azul y Verde están enfrentado en quien será el ganador, quizás haya sorpresas en escenario político con el verde, como lo hubo en el béisbol con los toros, sin embargo, la suspensión del juego, digo de las elecciones deja una nebulosa sobre el escenario político que no podremos disipar hasta que se haya aclarado el desastre sucedido el domingo 16 de febrero del año 2020. Donde a pesar de que se ha invertido más de miles de millones de pesos de los impuestos que pagamos todos, las elecciones fueron suspendidas sin haber anunciado lluvia. De ahí que la diferencia esencial entre el béisbol y la política, es precisamente la afectación que se produce con los enfrentamientos-juegos-elecciones-.

Cuando dos equipos se enfrentan hasta que no se hace el out 27 el juego no se acaba, cuando se suspende el partido de béisbol, normalmente por lluvia, el mismo debe continuar en el mismo lugar y momento donde se suspendió. La afectación es para los fanáticos de esos dos equipos, principalmente para los que compraron las boletas y fueron al play-tigres versus águilas- en la temporada recién concluida 2019-2020.

Por el contrario en las lides políticas cuando se suspende el juego-las elecciones-las consecuencias es para todos los simpatizantes de los partidos y sobre todo para la sociedad. Sufre con las suspensión de las elecciones la economía de la sociedad, los bolsillos de los contribuyentes, en fin sufre el sistema democrático. Por eso el hecho de que se suspendan las elecciones es un síntoma muy grave para la democracia. La democracia está de luto por la suspensión del juego: digo de las elecciones.

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