Se registra un brote sin precedentes de un virus mortal que no tiene cura

La enfermedad ya ha causado en Nigeria la muerte de 90 personas, incluidos varios médicos.

Un brote de fiebre hemorrágica mortal, con alto potencial epidémico, está causando decenas de muertes en Nigeria, cuya afección se produce por el contacto con la orina y las heces de roedores.

La fiebre lassa (llamada erróneamente fiebre del mediterráneo) se transmite a los humanos a través del contacto con mastomys natalensis u objetos domésticos que resulten ser contaminados por los excrementos de estos roedores que habitan en la región África Occidental. .

El virus también puede transmitirse entre personas, incluso en entornos de laboratorios en hospitales, donde no se toman medidas adecuadas de control de la infección, casi siempre a través del contacto directo con sangre u otros líquidos corporales de los pacientes.

La peligrosa enfermedad mortal representa un riesgo severo para la salud, afectando hígado, bazo y riñones, y ya en los dos primeros meses de este año ha cobrado la vida de 90 pacientes y catorce médicos infectados, cuatro de los cuales han muerto a causa del virus.

Según epidemiólogos de Nigeria, se cree que al menos 1.081 casos en el país se deben a este virus, que resulta altamente peligroso para mujeres que se encuentran en los últimos meses de embarazo, donde la enfermedad significa la muerte de la madre y del bebé en más del 80% de los casos.

Los síntomas de la enfermedad
Varios días después del contagio, el enfermo experimenta síntomas como dolor de garganta, jaqueca, tos, náuseas, vómitos, diarrea, así como dolores musculares, de pecho y de la zona abdominal.
También en casos más severos, la enfermedad «puede imitar otras fiebres hemorrágicas mortales», como el ébola, «causando sangrados por la nariz, boca y otras partes del cuerpo»,

Se estima que la enfermedad no tiene cura debido a que el desarrollo de la vacuna contra la fiebre Lassa se encuentra estancado, y las medidas preventivas se limitan “a que tapen los agujeros por lo que puedan entrar roedores”.

La fiebre de lassa tiene una progresión gradual, suele comenzar con fiebre, vómitos y dolor retroesternal. Entre los signos de la enfermedad puede observarse inyección conjuntival, edema periorbitario e inflamación del cuello.

Otro síntoma de la fiebre de lassa es que la cuarta parte de los pacientes manifiestan sordera, y en casos graves sufren shock, hemorragia por la boca y nariz y derrame cerebral.

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