MIGRACION Y DERECHOS HUMANOS


Hace unos días mientras disfrutaba de un espectáculo al aire libre en la zona colonial de Santo Domingo, un joven venezolano se acerco a una ciudadana dominicana y de forma muy decente le dijo “desea arepas venezolana”, la ciudadana dominicana le contesto de manera agresiva “ustedes si joden, ya me tienen jarta, en cada esquina me sale uno”, el joven bajo su rostro y se alejo del lugar sin decir una palabra. Recordé una canción del álbum “Cría Cuervos” de Toque Profundo cuyo estribillo dice “Refugiado, ciudadano, de ningún
lado, libre pero esclavo viajero, no importa a donde vaya siempre seré extranjero”.

Por otro lado pensé ¿Quién de nosotros no tiene un amigo, familiar o vecino que ha tenido la desgracia de tener que abandonar su país por razones diversas? ¿Quién no ha sentido la necesidad de “quemar sus naves y salir frustrado de donde nació?”. Para ese joven venezolano debió ser difícil, imagina cuán difícil debe ser para otros ciudadanos que no tiene pelo lacio, ni color claro.

Existe consenso en que cada Estado tiene la facultad de proteger sus fronteras y organizar el régimen legal de los extranjeros, sin embargo, el problema es que muchos seres humanos emigramos de forma interna o externa, la mayoría de nosotros hemos migrado aun en nuestro propio país, de hecho hoy día las ciudades son centros de inmigrantes, pues las zonas rurales están siendo despobladas para emigrar a las ciudades, es la razón por la que pocas personas estamos exentos del proceso migratorio.

La migración contiene dos vertientes muy claras: a) Migración Voluntaria-aquella migración en la que de manera espontanea un ser humano decide abandonar su pueblo, ciudad, región o país sin otra causa que la aventura o deseos de conocer y residir en otros lugares-esta clase de migración no tiene mayores problemas para los Estados o las personas, pues un migrante en estas condiciones puede moverse con facilidad a su lugar de origen sin problemas; b) Migración Forzada: esta clase de migración es la que mayores problemas sociales y estatales produce, pues se debe a múltiples causas las cuales no son controladas por el migrante ya que pueden ser: Económicas, Sociales, Políticas o Ambientales.

El tema migratorio que se origina por causas forzosas es el que mayores problemas genera para los estados y para los millones de seres humanos que tienen que dejar cada día su pedazo de terruño para migrar a otros lugares, en busca de mejorar su situación social, económica, política o ambiental. En el tipo de migración forzada existen factores que empujan (push factors) al migrante-desempleo, bajos salarios, escasas oportunidades, matrimonios forzados-. Otros factores los atraen (pull factors) como son oportunidades laborales, perspectivas económicas y reunificación familiar. En la mayoría de los casos los migrantes son empujados (push factors) a salir de su entorno en busca de mejores condiciones de vida, ya sea por conflictos armados, desempleo, factores de persecución política, y otras, pero lo cierto es que en el mundo la movilidad migratoria es uno de los dramas humanos más acuciante de los últimos 40 años.

El drama se ve reflejado en los números emitidos por el Instituto Nacional de Migración de la República Dominica, donde según éste organismo estatal en el año 2015 en el mundo 244 millones de la población mundial era migrante. En América Latina y el Caribe el número arrojaba 9 millones de seres humanos que habían migrado a diferentes lugares, por causas distintas.

En Latinoamérica muchos gobiernos se jactan de que las remesas enviadas por sus nacionales (emigrantes) contribuyen un gran porcentaje del Producto Interno Bruto de sus economías, numerosos son los países latinos consciente de que sin las remesas sus economías recibirían un revés importante para mantener la gobernabilidad, sin embargo, esos mismos gobiernos mantienen campañas abusivas y discriminatorias cuando los migrantes son de otras naciones y se instalan en sus territorio, es cierto que los estados tienen la facultad para regular sus políticas migratorias, pero jamás puede ser en detrimento de la condición humana, pues en cierto modo todos terminamos siendo extranjeros aun en nuestro propio territorio.

La hipocresía de los estados-especialmente los más desarrollados- llega al punto de establecer leyes migratorias denigrantes, sin embargo, por otro lado apoya su riqueza precisamente en el trabajo de los emigrantes, ¿Por qué no resolver el problema de una vez? No sería una eficiente solución penalizar a los empresarios que utilizan la mano de obra barata de ilegales. ¿O será que es mejor proteger a esos empresarios? ¿Será que el Estado es el mayor empleador de mano de obra ilegal y por tanto no le interesa resolver el problema? Mientras tanto criminalizando a personas por el solo hecho de pertenecer a una nación o región distinta a la que permanece, mientras que los emigrantes no tienen otra opción que soportar violaciones groseras a su condición humana, olvidando que los derechos fundamentales de que goza cada persona al final es lo único universal e inalienable, que vivir en condición de seres humanos con dignidad en cualquier parte del planeta tierra es lo que nos diferencia de animales irracionales.

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