«ACCIDENTAL ENCUENTRO»

Se subió al metro despues de un largo dia de trabajo. Con una mirada discreta miro a todos y se dió cuenta que pocas personas alli sonreian, todos proyectaban cara de preocupación y un cansancio increible, incluyendole a él en ese momento.

Tomó asiento y su imaginacion lo llevó a su infancia donde su único deseo era llegar a ser un adulto independiente para no obedecer ordenes y poder hacer todo lo que le plazca sin restrinciones ni permiso , a esto agregale que no queria que nadie lo interrogue , normal como cualquier adolescente.

Durante su crecimiento seguia añorando ese momento de su independecia sin darse cuenta que estaba viviendo el mejor momento de su vida, obviando que al crecer la rutina y la monotonia va aplastando y robandonos la vida, es ahi cuando las ilusiones de nuestro niño interior empieza a morir dentro de nosotros, crecer es una trampa que nos quita la felicidad de ese niño jugueton, rebortoso y divertido que vivia en nuestro ser, que ahora más que nunca debe ajustarse a las normas para encajar dentro del marco que la sociedad le impone, sin derecho a reproches de no hacerlo, asi seremos etiquetados como rebeldes sin causa, debemos obedecer porque hay una gran multitud mirando todo nuestro accionar para señalarnos y juzgarnos en cada instante, por cada error que cometemos, como si vivieramos en una competencia constante. Somos comparados con todos y nuestros padres visualizando sus ideales no logrado en sus hijos.

Por un momento se distrajo mirando el reloj, viendo que aún me quedaba media hora en el metro. Volvió a su infancia como quien busca con desesperación un objeto de valor perdido, buscaba a ese niño que vivia en sus adentro, porque realmente no sabia donde se habia quedado.

Fue muy triste para él encontrarlo, vió a su niño interior en una cárcel sin derecho a fianza, condenando a estar encadenado , triste, confundido; le preguntó qué le pasó, y le respondió: nada! sin saber en qué se equivocó; estaba recibiendo ese castigo que lo silenció dentro del cuerpo de un adulto infeliz, inseguro de sus desiciones; lo ayudó a ponerse de pie, lo invitó a un lugar hermoso.

Allí conversaron por largo rato, le preguntó:

¿Quien te hizo sentir culpable? ¿Quién te hizo olvidarte de tus sueños?

Identificaron a los culpables y juntos se perdonaron, porque solo asi podrian continuar su viaje juntos. Él sonrió y su yo adulto tambien, a carcajadas, como si se quitaran un peso de encima enorme; le hizo una promesa en ese momento: de hoy en adelante todo será distinto, cuidaré de ti como adulto, te daré el permiso de ser feliz y ese adulto soy yo mismo, solo yo puedo darte el permiso de ser feliz.

En ese mismo instante se abrazaron y ambos lloraron como nunca lo habian hecho, fue un momento magico…

Continuaron llorando hasta que le preguntó a su niño interior: ¿qué necesitas para ser feliz? Su yo adulto le respondió: haré todo para que seas feliz , quiero que sepas que me siento muy orgulloso de ti, que siempre supe que serias un luchador, crei en ti todo el tiempo.

En ese mismo instante volvió a mirar el reloj… vió que solo le quedaban 15 minutos del viaje no queria irse sin despedirme volvió a encontrarse con mi niño interior: quiero que sepas que pase lo que pase siempre estaré aqui para ti, cuidaré de ti porque solo asi podremos amarnos y ser feliz. Le dió un beso en la frente, fue imposible no volver a abrazarlo, le susurró a su oido siempre te amaré.

Se bajó del metro, con una cara de felicidad, como quien se acaba de ganar la loteria. Ese dia se reecontró con el mismo y decidió iniciar de nuevo, haciendo que ese niño que vive dentro se sienta orgulloso de la persona en la que se convertió, solo asi alcanzaria la plenintud.

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